El aumento de las concentraciones de CO2 atmosféricas genera un aumento en la cantidad de CO2 que se absorbe en los océanos. Este CO2 es transformado en ácido carbónico, lo que provoca una disminución del pH en el agua. Investigadores de University of Exeter (Reino Unido) junto a investigadores del Centre of Marine Sciences (CCMar, Faro, Portugal) evaluaron el efecto de la acidificación de las aguas en especies económicamente importante, como el róbalo, colocándolos en sistemas con pH actual y con pH predicho para el término de siglo. Los resultados indican que a una mayor acidez, los peces pierden la capacidad para sentir olores, el cual les permite encontrar alimentos, encontrar un ambiente seguro, evadir depredadores y reconocerse entre ellos, dejándolos totalmente desprotegidos. Al parecer, la acidificación del agua afecta la capacidad que tienen los receptores olfatorios para unirse a las moléculas odorantes, limitando la capacidad de distinguir estos estímulos en peces. Y a pesar de que los estudios fueron realizados con róbalo, los procesos involucrados en el sentido del olfato son comunes en varias especies marinas, por lo que estos resultados se pueden ampliar a varias especies.

Fuente: www.sciencedaily.com